lunes, 27 de noviembre de 2017

Guía de CINE GRATIS del 27 de noviembre al 3 de diciembre.

Salas de cine 

Lunes 27 de noviembre

- Mansfield park de Paricia Rozema en Cineteca Nacional a las 18 hrs.

Martes 28 de noviembre

- Imágenes de prisión de Harun Farocki en Instituto Goethe a las 20 hrs.

Miércoles 29 de noviembre

- Muestra fílmica del CUEC de Varios Autores en CCU CU Sala Carlos Monsiváis a las 11, 13, 16, 18 y 20 hrs.
- El alcalde de Emiliano Altuna en Cien Villa Olímpica a las 16:30 hr.
- Esquina bajan de Alejandro Galindo en Radio UNAM (Sala Julián Carrillo) a las 18 hrs.
- Cuatro lunas de Sergio Tovar Velarde en Cine VillaOlímpica a las 19 hrs.
- Animasivo ciclo 1 de Varios Autores en Cineteca Nacional (Foro al aire libre) a las 19 hrs.
- El psicorrealismo de Chris Landreth en Cineteca Nacional a las 20:30 hrs.

Jueves 30 de noviembre
- Muestra fílmica del CUEC de Varios Autores en CCU CU Sala Carlos Monsiváis a las 11 y 13hrs.

- Barcelonnabis de Andros Barroso y Vanessa Batista en Cine Villa Olímpica a las 16:30 hrs.
- No todo es lo que parece de Matthew Vaughn en CCU CU Sala Carlos Monsiváis a las 18 hrs.
- Visual art week de Varios Autores en Cineteca Nacional (Foro al aire libre) a las 19 hrs.
- En el umbral de la consciencia de Carlos Pastor en Cine Villa Olímpica a las 19 hrs.

Sábado 2 de diciembre

- Pepe el andaluz de Alejandro Alvarado y Concha Barquero en Casa del Lago a las 13 hrs.
- Quemado por el sol de Nikita Mikhalkov en Casa del Lago a las 15 hrs.

Domingo 3 de diciembre

- Pepe el andaluz de Alejandro Alvarado y Concha Barquero en Casa del Lago a las 13 hrs.
- Memorias de Antonia de Marleen Gorris en Casa del Lago a las 15 hrs.


Cineclubes

Lunes 27 de noviembre

- Agora de Alejandro Aménabar en Centro Cultural Elena Garro a las 18:30 hrs.

Martes 28 de noviembre

- La guarnición inmortal de Zakhar Agranenko en Museo Nacional de Arte a las 16 hrs.
- Un día menos de Daniela Ludlow en FARO de Oriente a las 16 hrs.
- San Ernesto nació en la Higuera de Isabel Santos y Rafael Solís en Colegio de San Ildefonso a las 16 hrs.

Miércoles 29 de noviembre


- Los vuelcos del corazón de Mitl Valdez en Museo Nacional de las Culturas a las 17 hrs.
- Future Shorts de Varios Autores en Biblioteca Vasconcelos a las 17 hrs.
- Peeping Tom de Michael Powel en Cineclub CCC a las 19 hrs.
- Las momias del faraón de Luc Besson en Museo Nacional de las Culturas a las 19:30 hrs.

Jueves 30 de noviembre

- Lola de María Novaro en FARO de Oriente a las 16hrs.

Viernes 1 de diciembre

- Visa al paraíso de Lillian Liberman en Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México a las 18 hrs.

Domingo 3 de diciembre


- La novia siria de Eran Riklis en Museo Nacional de Arte a las 13 hrs.

Las funciones y los horarios pueden cambiar sin previo aviso.

sábado, 25 de noviembre de 2017

En la penumbra. Xenofobia de primer mundo.

Por: Masiel Rico Landa.

Perder a un ser querido siempre trae consigo tristeza, pero perder a toda tu familia de un sólo golpe, debe ser causa de un dolor indescriptible. En la penumbra es el más reciente largometraje del turco-alemán Fatih Akin, en el que nos ofrece una impactante historia que retoma este dolor y el racismo en la sociedad europea actual como su tema principal.

Katja (Diane Kruger) es una mujer alemana rehabilitada de su adicción a las drogas, quien tras un inesperado atentado en un barrio de Hamburgo, atraviesa por el fuerte dolor de perder a su esposo y a su hijo, sumiéndose en una profunda depresión que la llevará de vuelta al mundo de las drogas, mientras que la falta de justicia y su búsqueda de venganza, la guiarán a tomar las decisiones más intensas de su vida.

Con una estructura lineal que nos da la oportunidad de entender sin complejidad la historia en cuestión, este filme retoma un importante tema como eje principal de su narrativa, guiando a la audiencia por una evidente reflexión sobre la discriminación racial que sigue muy presente en algunos países de Europa, cuestionando el impacto que una postura xenófoba y extrema puede provocar en la sociedad actual.
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Cuenta con una estructura narrativa sencilla divida en capítulos en los que no se deja mucho a la imaginación de la audiencia, encargándose en todo momento de que el impacto de la historia lo generen las acciones puestas en pantalla, objetivo que consigue de manera efectiva. Es en el segundo capítulo, titulado "Justicia" en donde la narrativa sufre un ligero problema al volverse un poco predecible pues son las acciones y las reacciones de la protagonista, junto con la forma en que están presentadas las que nos venden o insinúan con premura el final, sin embargo, esto no impide que el director logre crear una constante y creciente ola de emociones que permiten el surgimiento de empatía en el público con el personaje principal. Cabe mencionar que, aunque el desenlace es un poco predecible, no los son todos los detalles del mismo, por lo que su impacto y la forma en que llega no se ve aminorado en ningún momento.

Para que la cinta tenga en el público el efecto que persigue, recae sin duda gran responsabilidad en la actuación de Diane Kruger quien transmite de muy buena manera las emociones intensas de su personaje, consiguiendo a la vez adentrar al espectador en la historia y al mismo tiempo incitar a la reflexión propuesta por Akin, como resultado de su excelente interpretación, Kruger fue galardonada con el premio a Mejor Actriz durante el Festival de Cannes.

Otra parte plenamente artística de la cinta, se encuentra en la dirección de fotografía que añade exitosamente los toques de melancolía, tristeza, soledad o desesperación según la escena. De igual manera Rainer Klausmann, director de fotografía del filme, aprovecha de manera efectiva las locaciones de la película e incluso el ambiente, que complementa muy bien la trama y las emociones.

Finalmente el soundtrack de la película no sólo acompaña a la acción sino que incluso tiene una relación directa con el entorno en el que la pareja principal de la historia se desenvolvió e incluso se conoció, otorgando una importante relevancia al contexto de sus personajes y complementando la información sobre sus personalidades y características.


Es así como Fatih Akin genera una unidad entre lo auditivo y lo visual para contarnos una historia absolutamente actual que sin duda aqueja a más de una de las sociedades modernas y con la que más de uno puede sentirse identificado por haberse encontrado en algún momento En la penumbra.

En la penumbra, Fatih Akin, Alemania-Francia, 2017, 100 min. Con: Diane Kruger, Denis Moschitto, Johannes Krisch, et. al.



Un minuto de gloria. Hipocresía Social.

Por: Masiel Rico Landa.

La honestidad y la honradez son valores que la sociedad exige constantemente y que sin duda permitirían una convivencia pacífica entre las personas. Sin embargo, existen casos donde es la misma presión social la que nos orilla a acciones inapropiadas. Tal es el caso de Tsanko Petrov (Stefan Denolyubov) en la película Un minuto de Gloria, segundo largometraje que realizan en conjunto los directores Kristina Grozeva y Petar Valchanov y que forma parte de la 63 muestra de cine internacional de la Cineteca Nacional.

Tsanko Petrov es un hombre solitario,  de bajos recursos y trabajador de ferrocarriles para el Estado, tras encontrar inesperadamente un montón de dinero en las vías de un tren, decide ser honrado y entregarlo al Ministro de su ciudad, involucrándose así en una serie de actos infortunados que le quitarán la paz de su vida cotidiana y lo guiarán al límite de su tolerancia. Por su parte Julia Staykova (Margita Gosheva) es la publirrelacionista del Ministro, su vida se verá relacionada con la Tsanko debido al pequeño incidente del dinero, sin embargo, es una mujer que ha dejado de lado su vida personal en aras de su profesión, arriesgando su matrimonio al no conseguir un equilibrio real.

La trama de la película nos permite ver muchas variantes de la sociedad búlgara actual, por un lado la
relevancia de las clases sociales que sigue muy marcada entre los búlgaros, queda reflejada en la relación e interacción que tendrán los personajes de Petrov y Julia, en donde se muestran mundos totalmente opuestos, entre la opulencia del poder y la condición de vida de sus trabajadores.

Por otra parte, Julia funge como la representación de las mujeres trabajadoras, no sólo búlgaras, que al perseguir su éxito profesional se ven inmersas en una constante disyuntiva entre su vida laborar y su vida personal. Al mismo tiempo Grozeva y Valchano nos ofrecen una evidente crítica social que expone importantes temas como la corrupción y la influencia mediática a través de una historia aparentemente sencilla pero que refleja sin duda una interesante
reflexión de su sociedad actual y en la cual podrían verse e identificarse más de una sociedad alrededor del mundo. 

En la construcción de esta crítica social, las participaciones actorales se vuelven esenciales para generar un impacto real en el público, tanto Stefan Denolyubov como Margita Gosheva logran una muy buena interpretación de sus papeles. Stefan mantiene el bajo perfil que su personaje demanda hasta el desenlace en el que nos muestra a través de sus expresiones el cambio que ha sufrido tras todas las circunstancias por las que atraviesa, aunado a ello interpreta las dificultades de socialización y habla de Petrov sin problema. Por su parte Margita Gosheva nos ofrece una nueva faceta mostrándonos los dotes que tiene como actriz, adentrándose muy bien en el papel de Julia y mostrando una cara totalmente distinta a la que hemos visto en otras cintas como La lección. Cabe mencionar que ambos actores participaron también en el primer largometraje que dirigieron juntos Kristina Grozeva y Petar Valchanov.

La dirección de fotografía es igualmente un buen elemento de este largometraje ya que juega incluso
con el espacio que se encuentra fuera de cuadro, es decir, le otorga una evidente relevancia a aquello que la audiencia no ve pero incentivando la imaginación mediante los elementos que sí presenta. Esta técnica se vuelve más relevante aún en el punto crítico de la trama que se une al desenlace de la historia y que a pesar de no mostrarse claramente, ya se han otorgado otros datos que guían al espectador al cierre. 
La cinta ofrece un buen manejo de la cámara, se evidencia en escenas como en la que Julia se alcoholiza, principalmente porque los constantes movimientos transmiten el estado etílico del personaje y sus emociones, logrando que de cierta manera, la audiencia se vuelva parte de la acción misma. En otras ocasiones abunda la cámara en mano, lo cual también introduce al espectador en las acciones, dándole cierto sentido de documental, acercándonos más a la historia.

La atención que se otorga a los detalles también sobresale de manera importante pues muestra la plena concentración de los directores al construir la historia y al mismo tiempo permite que la narrativa sea veraz a lo largo de todo el filme. Un claro ejemplo de ello se da al presentar los efectos que sufre Julia con un tratamiento hormonal al que es sometida, creando una atmósfera creíble alrededor del personaje y su historia y propiciando que ésta no sea olvidada a pesar de la presencia de otros temas. Lo mismo sucede con la presentación del reloj, un elemento que se vuelve fundamental en el desarrollo de la historia pero que en el inicio parece sólo parte de la presentación del protagonista, mostrando su verdadera relevancia mucho después.
Finalmente la presencia de la música da un toque peculiar a más de una escena, en algunos momentos es un elemento que acompaña de forma ideal a la acción y que la complementa en la construcción de tensión, mientras en otras ocasiones añade incluso un toque irónico o sarcástico a lo que está sucediendo en pantalla, creando un interesante contraste audiovisual.

Así, en la segunda entrega de la trilogía que planean realizar los directores, se nos ofrece una bien estructurada crítica a la sociedad actual, mostrándonos importantes problemáticas como la corrupción y la injusta repartición de bienes, así como la hipocresía con la que se manejan los valores que sobreviven en un mundo donde Un minuto de gloria también puede llevarnos a la perdición.

Un minuto de gloria, Kristina Grozeva, Petar Valchanov, Bulgaria-Grecia-2016, 101 min. Con: Stefan Denolyuboy, Margita Gosheva, Milko Lazarov.


jueves, 23 de noviembre de 2017

Los crímenes de Mar del Norte. Breve historia de un asesino.

Por: Manuel Hernández-Samperio.

Gregorio Cárdenas, mejor conocido como “el Goyo” Cárdenas, fue conocido por ser uno de los primeros asesinos seriales que se conocieron en nuestro país, y posterior a ello, su reinserción dentro de la sociedad. Como todo asesino serial, la historia que envuelve a su pasado, las circunstancias que lo orillaron a ello, sus características mentales y socioculturales que lo rodean se tornan interesantes, en el caso de Los crímenes del Mar del Norte, dirigida por José Buil se recoge una parte de su biografía.

En el año 1942 y teniendo como contexto de fondo a la Segunda Guerra Mundial, el estudiante de química Gregorio Cárdenas mantenía una relación con su novia Graciela cuyo amor por ella raya en la obsesión, mientras ella no se decide a darle un sí definitivo. Ante esta incertidumbre y motivado por los desplantes de Graciela, Gregorio comienza a llevar prostitutas al laboratorio que comparte con su amigo “El Calaverita”.

En total clandestinidad, Goyo comienza a cometer diferentes asesinatos, mientras su obsesión por Graciela sigue creciendo y sin imaginar que toda la situación los llevrá a un desenlace que les cambiará la vida.

La cinta de Buil, lleva al espectador a 1942 mediante diferentes elementos, el primero de ellos es la
misma narración de uno de los personajes, quien menciona la fecha donde las cosas van a cambiar para los personajes. Pero no es el único. A partir de un buen diseño tanto en la producción que logra, de manera efectiva, reconstruir las locaciones de la época (cayendo en algunas ocasiones en exageraciones en el uso de props para dejar clara el año) y también en el diseño del vestuario, que está bien logrado.

Otro de los aspectos a destacar es la fotografía dentro de una cinta en blanco y negro (acorde también a la época) pues en todo momento hace que destaquen las situaciones, y en donde se refleja un excelente manejo de la luz tanto natural como artificial.

Sin embargo, a pesar de estos detalles técnicos, la cinta presenta diferentes aspectos que los dejan de lado. El primero de ellos son las interpretaciones actorales, las cuales terminan por ser muy distintas entre sí, mientras hay personajes que destacan como el caso de Goyo (Gabino Rodríguez) y Graciela (Sofía Espinoza) y algunos personajes que aparecen de manera esporádica, hay otras actuaciones que no se acoplan con el tono de la historia y que terminan por quitarle fuerza a los demás.

Otra de ellas y probablemente la más molesta, es la falta de ritmo que tiene la edición, restándole tensión a momentos climáticos, alargando en ocasiones escenas innecesariamente o entorpeciendo en la continuidad de los movimientos, este tipo de detalles se vuelven evidentes conforme avanzan las escenas y repercuten en la narrativa de la trama.

Finalmente, consideramos que la historia del protagonista pudo haber sido mucho más profunda y por
ende terminar siendo más rica si se hubieran considerado otros aspectos como su reinserción en la sociedad tras haber logrado su liberación, gracias, curiosamente a que en la cárcel estudió derecho, o en el caso de sus asesinatos indagar en cuáles fueron las causas que lo llevaron a escoger un determinado perfil de víctima y en su entorno social.


Los crímenes del Mar del Norte es una cinta contrastante entre su fondo y su forma, mientras se compone de una buena estética derivada del correcto uso de la luz y se buscó realizar una acertada y bien llevada escenificación de la época, por otro lado cuenta con una historia que poco nos dice de un personaje que marcó a la ciudad con sus atroces asesinatos, que cae en el confort de contar un historia lineal con pocos puntos climáticos, sin giros en la trama y que por lo mismo termina siendo predecible.

Los crímenes de Mar del Norte, José Buil, México, 2017, 95 min. Con: Gabino Rodríguez, Sofía Espinoza, María Rojo, Alberto Estrella, et. al.


El otro lado de la esperanza. Buscando una nueva vida.

Por: Manuel Hernández-Samperio.

La zona geográfica conocida como Medio Oriente ha sido históricamente víctima de diferentes movimientos y guerras que han obligado a sus pobladores a desplazarse en busca de un lugar dónde vivir. En algunas ocasiones por la efervescencia religiosa de la región, en épocas más recientes por el lugar estratégico tanto en la geopolítica como en cuestiones económicas, como la posesión de petróleo. Partiendo de la situación de esta región, Aki Kaurismäki propone El otro lado de la esperanza.

Tras huir de Alepo, Siria, Khaled busca refugio en Finlandia, lugar en donde espera poder tener estabilidad en su vida y poder buscar, a toda costa, a su hermana perdida en algún lugar de Europa. Al mismo tiempo, Wikströn es un hombre maduro que ha decidido cambiar su vida de manera radical, ha buscado el divorcio de su esposa alcohólica y decidido cambiar el giro de su negocio.

Las cosas para Khaled no parecen ir de la mejor forma cuando se encuentra con Wikströn, quien le ofrecerá trabajo y con ello una forma de estabilizar, al menos en apariencia, su situación en este país.

La cinta de Kaurismäki nos pone frente a diferentes problemáticas de nuestra época, las dos que son
más evidentes son los conflictos político-sociales que han obligado a miles de personas a abandonar sus hogares, por el otro se encuentran los actos discriminatorios a los que se enfrentan estas personas cuando llegan a sus nuevos hogares, en ocasiones por el grupo étnico al que pertenecen, en otras más por el simple hecho de ser extranjeros.

El guión propone una estructura en donde se van mezclando ambas historias, definidas por  los espacios en donde se desarrolla cada una de ellas y hasta el momento en que se encuentran y comienzan a desarrollarse casi al mismo tiempo. En ambos casos nos presenta personajes en quienes impera la soledad y que están buscando una forma de cambiar y estabilizar sus vidas y en donde la aparición de diferentes mujeres será quien al parecer le dé un rumbo a sus vidas.

Para contar la historia, el director se basa en diferentes situaciones que mezclan la comedia negra con momentos de tensión que reflejan o ahondan en buena manera tanto la condición humana, sus vicios o defectos, y ponen de manifiesto los diferentes problemas que nos aquejan como sociedad.

Sin embargo, la cinta se enfrenta ante un problema en la misma narrativa, y consiste en que en diferentes partes de la trama naufraga al querer profundizar en las vidas de los dos personajes principales, de esta forma se cae en la repetición de escenas que sólo alcanzan a proporcionar la información que ya se tenía, entorpeciendo un poco el desarrollo de la historia principal, la búsqueda de la hermana y los diferentes intentos por establecer el nuevo giro de los negocios son ejemplo de ello.

La cinta cuenta con una fotografía en donde se priorizan las tonalidades azules y se tiende a la
oscuridad, yando en consonancia con los lugares en donde se desarrollan la mayoría de las acciones: interiores y la noche. Por su otra parte, en la cuestión del soundtrack se hace una recopilación interesante en donde el rock tiene un papel protagónico, actuando en ocasiones de forma diegética y en otras más de manera extradiegética, justificando en ambos casos su presencia, contrastando en ocasiones con lo visual y en otras más complementando los ambientes que ya se han creado.


El otro lado de la esperanza es una cita que tiene como fortaleza el evidenciar la situación a la que se enfrentan los innumerables inmigrantes en el mundo, en este caso centrándose en los daños colaterales producidos en el territorio Sirio. Se apoya en momentos en donde la comedia negra evidencia en buena medida la condición humana, aunque en aras de conseguirlos en diversas ocasiones divaga y se pierde en su misma historia.

El otro lado de la esperanza, Aki Kaurismäki, Finlandia-Alemania, 2017, 110 min. Con: Kati Outinen, Tommi Korpela, Sakari Kuosmanen, et. al. 


Zama. Burocracia colonial.

Por: Manuel Hernández-Samperio,

La época de la colonia y las historias que se derivaron de ella han sido poco abordados en el ámbito cinematográfico. Zama, adaptación realizada por Lucrecia Martel del libro homónimo de Antonio Di Benedetto, es una de las excepciones que nos pone sutilmente en este contexto. 

Diego de Zama es un funcionario que trabaja para la corona española y que lleva algunos años esperando una carta del rey que le confirme su cambio de residencia para estar con sus hijos. Mientras espera se tiene que adaptar a la vida del lugar, mantener el orden y luchar contra la sombra de Vicuña Porto, un afamado delincuente que se ha dedicado a azotar la región. 

El tiempo pasa, los gobernadores del lugar cambian y Diego de Zama sigue sin recibir la esperada noticia, razón por la cual se verá en la necesidad de tomar decisiones que cuestionen a la autoridad y que pondrán en riesgo su propia vida. 

Estamos frente a una cinta que llama la atención, gracias a que su trama logra contarnos dos tipos de
historias, por un lado nos muestra la batalla de este personaje contra su soledad, contra el tiempo, contra los bandidos y contra su gobierno mismo, por otra parte nos lleva a ver la historia que toda Latinoamérica comparte: la colonia y dominio de la corona española, con las relaciones entre esclavos, indígenas y españoles. 

La historia se concentra en un hombre, interpretado por Daniel Gimenez Cacho, quien realiza un trabajo bastante destacable, sabe que en sus hombros recae el peso de la trama y sabe llegar a buen puerto, dándole diferentes matices a su personaje que deambula entre un ente solitario y la frustración que la ausencia de noticias le genera. 

Se transporta al espectador desde el primer momento a la época de la colonia, gracias al buen uso de las locaciones y a la caracterización que se logra, tanto en el maquillaje como en el vestuario y el diseño de arte. 

La fotografía es otro de los elementos que participa en buena forma en la historia, se adapta en buena medida al punto histórico que representa, respetando la ausencia de la luz eléctrica en muchas ocasiones se apela a lo mínimo para iluminar, dejando que sean las siluetas las que se adueñen de la pantalla, en otras ocasiones se hace un buen trabajo con la luz natural en los espacios abiertos. 

Sin embargo, hay un par de detalles que juegan en contra de la cinta, el primero de ellos atenta con la verosimilitud y es el sonsonete de la mayoría de los actores, quienes a pesar de sus claros esfuerzos, no logran quitarse la forma de hablar característica de los argentinos (país de origen de la cinta) y no
adoptan algo semejante al español proveniente de la península ibérica. 

Por otro lado está el ritmo con el que se desarrollan las acciones en la cinta, pues en ocasiones se  alargan innecesariamente las escenas, cayendo en cierto tedio que la directora sabe sortear con el mismo desarrollo de la trama, que cierra con diferentes secuencias de acción que logran estremecer por lo que se ve a cuadro. 

Zama es una propuesta que causa gran interés desde el momento en que se propone reconstruir un momento de la historia que poco se ha explorado y que de alguna manera cimentó muchos de los problemas, vicios y maneras de llevar la política en las excolonias españolas. La actuación de Giménez Cacho y la ambientación son los otros pilares en donde se cimienta la historia.

Zama, Lucrecia Martel, Argentina-Brasil-España-México-Francia-EstadosUnidos-Países Bajos-Portugal, 2017, 115 min. Con: Daniel Giménez Cacho, Lola Dueñas, Matheus Nachtergaele, et. al.


martes, 21 de noviembre de 2017

Dulces Sueños. Atrapado en el pasado.

Por: Masiel Rico Landa.

El lazo emocional entre una madre y un hijo es probablemente el más fuerte que experimentamos en la vida. Son las madres quienes inspiran confianza, demuestran amor incondicional y a pesar de cualquier regaño, intentan guiarnos por el mejor camino en todo momento. Sin embargo, son incontables los casos en los que alguien se ve obligado a enfrentar al mundo lidiando con la ausencia de un ser tan importante en la vida diaria. Teniendo como base el libro homónimo de Massimo Gramellini, el reconocido director italiano Marco Bellocchio nos ofrece su más reciente largometraje, Dulces Sueños, que retoma la pérdida como el eje central de la historia.

Massimo es un inocente niño italiano que en medio de una infancia dulce y tranquila, se enfrentará a la perdida inexplicable de su madre, sin tener oportunidad de conocer los detalles de su muerte y creciendo en una soledad que desconoce y que le llena de miedos, dudas y rencores a lo largo de toda su vida.

La imposibilidad de Massimo por superar la muerte de su madre es el punto medular de toda la cinta, que nos guía a lo largo de cada etapa de su vida las acciones del protagonista, transmitiendo diversas emociones. Sin embargo se crea un importante suspenso alrededor de los motivos de la muerte,
mismo que mantiene la atención de la audiencia, principalmente porque su construcción se asemeja un poco al estilo de Hitchcock, ya que lo relevante no es que el espectador desconozca en su totalidad lo que sucede, por el contrario, con el desarrollo de la cinta, es cada vez más claro para el espectador, mientras el personaje principal lo descubre sólo hasta el desenlace, manteniendo así el misterio.

La construcción narrativa no lineal que maneja Bellocchio, le da también un toque peculiar al hacer una constante mezcla entre diversos tiempos que van desde la infancia hasta la adultez del personaje, pasando por su adolescencia, y haciendo uso de la interacción de cada etapa para revelar los detalles de la historia. En este punto resalta la excelente dirección del italiano, al lograr que no haya confusión a pesar de la mezcla de tiempos, debido principalmente a que cada etapa es bien posicionada.

Las buenas actuaciones son fundamentales para la veracidad y el impacto de la cinta. Emociones como el miedo, el enojo, el rencor y la tristeza son muy bien transmitidas por cada interprete, no sólo
mediante el diálogo, sino también a través de otros elementos como los gestos y el tono de voz. Sobresale sin duda la participación de Nicolò Cabras (Massimo niño), ya que a pesar de su corta edad se adentra sin problemas en su papel y emite de forma efectiva los sentimientos que enfrenta su personaje en el momento más relevante para el desarrollo del resto de la película. Por su parte Valerio Mastandrea (Massimo adulto) y Dario Dal Pero (Massimo adolescente) consiguen reflejar en cada acción el impacto de la ausencia de la madre en la vida de Massimo y al mismo tiempo crean una buena unidad entre cada etapa de la vida de éste.

Por su parte la fotografía es otro elemento sumamente valioso de este filme. Realizada por Daniele Ciprì, crea diferentes atmósferas según la etapa que se presenta al público, en ocasiones mediante uso de filtros se posiciona la época, sin embargo es el uso de la luz el que se distingue constantemente. Mediante sombras y oscuridad se transmite el ambiente solitario y triste en el que se desenvuelven el personaje principal y su madre (en el inicio), aunado a algunos tonos fríos que le complementan. De
igual manera el elemento de la oscuridad construye un entorno tenebroso que acompaña constantemente al protagonista y que genera cierta tensión en el público, además de transmitir el estilo visual del director.

Finalmente el diseño sonoro también es clave en el largometraje, la constante mezcla del sonido diegético con el sonido extradiegético permite al espectador adentrarse en la trama y las acciones a cuadro, mientras la música y su continua presencia tienen la finalidad de transmitir y generar emociones en la audiencia y al mismo tiempo construir lazos entre las situaciones y las emociones de sus personajes, sobretodo en el inicio de la cinta donde se crean los recuerdos importantes que tendrán un impacto en el resto de la vida de Massimo.

Es así como Marco Bellocchio retoma en este filme el tema de la pérdida mostrándonos la historia de un hombre que vive atormentado por la ausencia de su madre, utilizando importantes referencias del terror, como Nosferatu y Belphegore para complementar una clara construcción audiovisual de suspenso y misterio, logrando asícrear una interesante adaptación cinematográfica que nos deja claro que el protagonista difícilmente ha podido tener Dulces Sueños.

Dulces sueños, Marco Bellocchio, Italia-Francia, 2016, 134 min. Con: Valerio Mastandrena, Berenice Bejo, Guido Caprino, et. al.


lunes, 20 de noviembre de 2017

Black Canvas alista su primera edición con mucho Cine Contemporáneo.

Por: Manuel Hernández-Samperio.

Tras ser pospuesta por la situación de contingencia ocasionada por el sismo del 19 de septiembre, la primera edición de Black Canvas Festival de Cine Contemporáneo tendrá lugar del 21 al 26 de noviembre, teniendo como sedes la Cineteca Nacional, Cinemex Insurgentes y Reforma Casa de Arte, la Universidad de la Comunicación y la Fraternidad UC.

Durante el festival se exhibirán 44 largometrajes de 35 países diferentes, además de 47 cortometrajes de distintas partes del mundo, lo cual deja como resultado un total de 91 cintas. Además se contará con la presencia del BogoShorts Festival de Cortos de Bogotá, festival invitado de este año.

Secciones en competencia

Habrá dos secciones en competencia, serán de cortometraje y estarán divididas en Mexicana eInternacional.


La Competencia Mexicana está conformada por 15 trabajos, el primer lugar será acreedor de $50,000. Además de que se premiarán con la estatuilla "Transmutación del Canvas" al Mejor Cortometraje, Mejor Director, Mejor Fotografía y Mejor Guión. El jurado para esta competencia serán el cinefotógrafo Adam Minnick, la directora Paula Markovitch y el director del festival BogoShorts, Jaime Manrique.  

Las cintas que conforman la selección son: Beata Solitudo de Sofía Landaverde; Algo extraño pasó camino a la morgue de Ricardo Silva; Cásucka de Dalia Huerta Cano; Fausto en la oscuridad de Israel Ahumada; Madre del caos de Diego Montaño; Piel de Manuel Del Valle; Whippet de José María Espinosa de los Monteros; Cómo alcanzar a Dios con el ejercicio apropiado de Gabriel Herrera; Libélila de José Pablo Escamilla; Las sonrisas del diablo de Ricardo Soto; Sed de Aldo Tomás Gutiérrez; Oasis de Alejandro Zuno; Ya nadie toca el trombón de Hari Sama; La familia Hernández Cruz de Anaïs Pareto Onghena.

La Competencia Internacional se conformará de 19 títulos. Para ello el jurado está conformado por el director de cine independiente Mike Ott, el director mexicano Rubén Ímaz y la también directora Ishtar Yasin. El premio será de $30,000 y se premiará igualmente al mejor Cortometraje, Director, Fotografía y Guión. La selección incluye cintas de países como Polonia, Dinamarca, España, Rumania, China, Grecia, entre otros.

Otras secciones 

La selección de largometrajes se dividirá en diferentes secciones de acuerdo a las características que proponen los diferentes filmes.

La primera de ellas es Nuevo horizonte, en donde se presentarán óperas primas y segundas películas, la cual se compone de: Drum de Keywan Karimi; Inflame de Ceylan Özgün Özçelik; The Ardennes de Robin Pront; Deja de mirar mi plato de Hana Jusic.

En la sección Faro se exhibirán películas de autores que se han convertido en referentes del cine contemporáneo actual, en él se integrarán jóvenes directores y cineastas consagrados, éstos serán: 

El día después de Hong Sang Soo; Rastro de Agnieszka Holland; El recetario del alquimista de Joel Potrykus; Daguerrotipo de Kiyoshi Kurosawa; El hedonista de Jia ZhangkelChina; La edad de las sombras de Kim Jee-Woon.

En Luz de día-noches de neón se mezclarán cintas que se desarrollan en las ciudades y en poblados que representan la vida fuera de ella, la selección está conformada por: Amando a Pía de Saniel Borgman; Orpheline de Arnaud des Pallières; Silenciosa de Sofía Medrano; Río Arriba de Marion Hänsel; Atrás hay relámpagos de Julio Hernández Cordón; Perro de Samuel Benchétrit y Lily Lane de Bence Fliegauf.

En El Estado del Mundo se abordarán problemáticas de interés en el ámbito social, político, cultural, ambiental o antropológico. La selección es: Dinero amargo de Wang Bing; Homo Sapiens de Nikolaus Geyrhalter; Sin título de Michael Glawogger y Monika Willi; Nosotros los trabajadores de Wen Hai; West of the Jordan River de Amos Gitai.

México Dentro de Canvas


En esta sección se presentarán películas de directores jóvenes mexicanos que han sido seleccionadas en diferentes festivales nacionales e internacionales. Las cintas serán: Los truenos de San Juan de Santiago Maza; Pacífico de Fernanda Romandía; Te prometo nunca regresar de José Gutiérrez García; William, el nuevo maestro de judo de Ricardo Silva y Omar Guzmán; Tormentero de Rubén Ímaz.

Retrospectivas



Además de las secciones, se presentarán dos retrospectivas con el trabajo de dos directores que van forjando su carrera; serán el estadounidense Joel Potrykus y el español Chema García Ibarra. En la de Potrykus se programarán los tres largometrajes: Ape; Buzzard y El recetario del alquimista. En el caso de Chema García Ibarra se presentará el largometraje Uranes y tres cortometrajes Protopartículas; Misterios y El ataque de los robots de nebulosa.

Extensión de actividades

Además de la exhibición de cintas, se llevarán a cabo diferentes actividades que teniendo como pretexto el quehacer cinematográfico, buscarán desarrollar algunos temas, en diferentes foros. Éstos son: México dentro del Canvas, que incluirá la participación de Paula Marcovitch, Fernanda Romandía, Pepe Gutiérrez, Hari Sama y Santiago Maza que se llevará a cabo el miércoles 22 de noviembre a las 10 hrs en la Universidad de la Comunicación.

Se llevará también el Encuentro Miradas en erupción cortometrajistas mexicanos que contará, entre otros, con Gabriel Herrera Torres, José María Espinosa de los Monteros, Ricardo Soto, el evento se realizará el 23 de noviembre a las 10 hrs de nueva cuenta en la Universidad de la Comunicación.


Éstas son algunas de las actividades que propondrá la primera edición de Black Canvas Festival de Cine Contemporáneo, si quieres consultar la programación por fechas y sedes puedes dar click aquí.