domingo, 13 de noviembre de 2016

Magallanes. Intentando cercenar las heridas de Latinoamérica.

Por: Manuel Hernández-Samperio

Latinoamérica tiene entre su historia reciente diferentes movimientos militares, guerrillas, golpes de estado, dictaduras y resistencias que han originado, inmunes por la posición de poder, algunos abusos para las poblaciones o entes más desprotegidos que, tarde o temprano han terminado por emerger y desembocar en procesos jurídicos para darle castigo a los ejecutantes. Por otro lado, del cine peruano, a México han llegado historias que precisamente tienen que ver con el armamento en la selva; probablemente la cinta más popular en este aspecto es Pantaleón y las visitadoras, en donde se buscaba idear un plan para llevar mujeres a los cuarteles en la selva.

Partiendo de una tónica parecida, pero surcando sobre un escenario totalmente diferente tenemos a Magallanes, de Salvador del Solar, en donde nos presenta una historia con exmilitares viviendo en las urbes con pasados dudosamente nobles. 

Harvey Magallanes (Damián Alcázar) es un militar retirado que se gana la vida como taxista en la ciudad de Lima, en algunas ocasiones hace de chofer de un coronel (Federico Luppi) retirado a quien conció cuando servían a las tropas militares en una misión en Ayacucho. Un día le parece ver a Celina (Magaly Solier), una mujer que durante esa misión fue secuestrada y puesta a disposición del coronel, lo cual comienza a remover viejos sentimientos, entre ellos la culpa. 

Ante esta situación y su deplorable economía, decide crear con su hermana un plan para chantajear al coronel a través de una fotografía que lo muestra aprovechándose de Celina cuando aún era una adolescente; el riesgo de ocasionar un escándalo alrededor de la figura del coronel harán que su hijo acceda a pagar el dinero del chantaje, sin embargo, las cosas salen mal para Magallanes, quien obsesionado, no parará hasta poder obtener lo que quiere, sin importar las consecuencias.

En un relato motivado por la venganza, pero sobre todo, la culpa, Magallanes nos deja ver una parte de la que todo Latinoamérica ha adolecido en los útlimos años: los abusos militares, partiendo de ello, es que se nos presenta un guión que sabe entrelazar algunos momentos de suspenso con otros de acción a través de diferentes giros en la trama.

El personaje principal, interpretado por Alcázar, es un ser solitario al que poco le importa meterse en problemas o recibir una golpiza con tal de lograr sus objetivos, motivado por una mezcla de culpa y amor, es que decidirá llevar hasta sus últimas consecuencias lo que ha planeado. La actuación realizada es verosímil, aunque en algunas ocasiones su forma de hablar no es tan fiel al sonsonete que tiene la gente del lugar.

Por su parte Celina tiene su importancia porque no sólo como el eje motivador de las acciones de Magallanes, sino porque también representa a una buena cantidad de población que ha sido víctima no sólo de los movimientos militares, sino también del sistema económico que ha deteriorado la calidad de vida; ella es víctima de usureros y hasta de las autoridades, el momento crucial de su personaje es cuando explota en una comisaría hablando en su lengua madre, acción que reivindica el pasado indígena, sobre (y no, con) el que se edifican las sociedades modernas. Su interpretación es destacada.

El manejo de la cámara sabe ser acertado, combinando momentos en donde hay movimiento constante, con seguimientos a los personajes y que ayuda, en sus cosas, a incrementar el suspenso, y contrastándolos con situaciones en donde la cámara está fija de acuerdo a la pasividad de las acciones a cuadro. Otro detalle es la forma simbólica en la que Celina pone a Magallanes, a quien en un par de ocasiones lo vemos como si estuviera tras las rejas.

En el aspecto de la música por momentos se abusa de su uso, pues hay escenas que por su misma naturaleza son tienen cierto grado de suspenso en su caso de emotividad y se cae en el vicio de tener que reforzarlo a través del sonido, en el resto de las ocasiones está bien llevado.

Magallanes es, en su conjunto, el reflejo de varias heridas por las que aún sangra Latinoamérica: desde los abusos a los militares, hasta el sistema económico que ahoga a los trabajadores, la denuncia sutil a estos temas es un acierto, pues al mismo tiempo da paso a que sea la historia que nos cuenta la que emerja al primer plano y al mismo tiempo se quede en la memoria del espectador.
 
Magallanes, Salvador del Solar, Perú, 2015, 109 min. Con: Daminán Alcázar, Magaly Solier, Federico Luppi.

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